—Cuéntame algo interesante otra vez.
No podía creer que, en lugar de regresar a mi habitación, estuviera en un jardín, caminando de la mano con Díaz. No sabía desde cuándo, pero de pronto nos habíamos vuelto así de cercanos.
—Mira la luz de la luna allá arriba —Díaz señaló el cielo nocturno, iluminado por la luna y el parpadeo de las estrellas—. Existe una historia de la antigua Grecia, la historia de Selene, quien recorre el cielo nocturno arrastrando la luna.
Sonaba fascinante. Sonreí con alegría, como una niña que espera que su madre le cuente un cuento antes de dormir.
—Selene es la personificación de la diosa de la luna en la mitología griega. Cada noche cruza el cielo y arrastra la luna. Es hija del titán Hiperión y de Tea, y hermana del dios del Sol. Su nombre significa “luna”, y se la describe como una mujer hermosa, con largas alas y una corona de oro. Esa corona emite una luz suave en medio de la oscuridad nocturna.
Díaz hablaba mientras ambos manteníamos la mirada fija en l