—Cuéntame algo interesante otra vez.
No podía creer que, en lugar de regresar a mi habitación, estuviera en un jardín, caminando de la mano con Díaz. No sabía desde cuándo, pero de pronto nos habíamos vuelto así de cercanos.
—Mira la luz de la luna allá arriba —Díaz señaló el cielo nocturno, iluminado por la luna y el parpadeo de las estrellas—. Existe una historia de la antigua Grecia, la historia de Selene, quien recorre el cielo nocturno arrastrando la luna.
Sonaba fascinante. Sonreí con ale