Respiramos aliviados al ver a Sofia en brazos de una sirvienta. Al parecer, estábamos demasiado alertas, temiendo que lo ocurrido ayer volviera a repetirse. Incluso había salido de mi habitación en ese estado solo para asegurarme de que Sofia estuviera allí y a salvo.
—La bebé está bien, señor —informó la sirvienta. Explicó que Sofia había llorado porque necesitaba que le cambiaran el pañal.
—Me alegra oírlo. Lleva a Valentina de regreso a su habitación con cuidado —le indicó Felipe a Díaz.
—¿P