Kael.
El caos me recibió al bajar las escaleras.
Dos adolescentes de la manada, transformados en lobos, se peleaban con una furia sin sentido. Mordiscos, gruñidos y el suelo rasgado bajo sus patas me hicieron rodar los ojos con impaciencia.
¿Qué demonios hacían en mi hogar? ¿No sabían que estaba prohibido entrar?
Nolan intentaba detenerlos, pero en el proceso recibió un zarpazo que lo hizo tambalear y retroceder. Con razón me pidieron ayuda para separar a esos dos. Parecían bestias salvajes