Marcela.
Me di una buena ducha porque tenía el presentimiento de que haría muchísimas cosas con Marcus, aunque él fuera un poco tímido en ese aspecto.
Mi vestido era semitransparente y tenía mi mejor combinación en ropa interior. Fui a mi habitación donde él estaba acostado en la cama, me miró con la boca abierta.
Los nervios los tenía a flor de piel, y eso que no era mi primera vez. Es que Marcus me hacía sentir tantas cosquillas, que mi corazón quería salirse de mi pecho.
—Te ves hermosa,