Celeste.
Ya estábamos listos para partir al norte del pueblo y pelear contra un clan de vampiros entero. Mi corazón latía rápidamente porque sabía que serían más fuertes que los débiles que nos atacaron a Kael y a mí.
—¿Estás bien? —preguntó Damián—. No te asustes, yo estaré para curar tus heridas.
Me dedicó una sonrisa.
Damián era tan lindo e inocente.
Pude ver la mirada de Kael amenazante al escuchar tales palabras. Se le notaban los celos y eso me hizo reír en mis adentros.
—Te está mi