Narrador.
Cinco meses después.
El sol entraba por las grandes ventanas de la casa que alguna vez perteneció a los Eldrin, como una caricia cálida que anunciaba otro día tranquilo… o al menos eso parecía.
Dentro de la sala principal, los juguetes estaban organizados con precisión, los cojines acomodados con obsesión maternal, y en medio de todo, un niño caminaba con seguridad por el tapete de madera.
Tenía los ojos claros, grandes, llenos de vida, y el cabello alborotado como si la noche hubie