Celeste.
El aire estaba cargado de emoción. Cada hoja, flor, y estrella parecía contener la respiración mientras Nolan, de pie frente a nosotros, cerraba su carpeta con una sonrisa suave.
Él estaba listo para dar el siguiente paso, y nosotros también. Mis ojos no se apartaban de Kael. Apuesto y corpulento.
—Ahora procederemos al intercambio de votos —anunció, con voz clara—. Kael, ¿aceptas a Celeste como tu legítima esposa, para amarla, protegerla y caminar a su lado en esta vida y en todas l