Kael.
El humo se alzaba como una despedida amarga. La mansión crujía detrás de mí, sus cimientos empezaban a desmoronarse, lo que alguna vez fue un hogar para un clan de vampiros, estaba dejando de existir.
Yo no solté a Celeste. La llevaba entre mis brazos como si el mundo aún quisiera arrebatármela. Mi prioridad era sacarla de ahí con vida...
Esquivé los escombros a toda velocidad, guiado por el aroma del bosque y la voz interior que me gritaba que resistiera un poco más. Cuando crucé el u