Celeste.
Desperté jadeando.
El aire me entraba a los pulmones como si acabara de volver de la muerte. Mi cuerpo se tensó de inmediato, lista para defenderme, para atacar, para pelear.
¿Dónde estaba? ¿Scarlet? ¿Malzahar? ¿Samanta? Olvidé todo lo que había pasado. Mi mente estaba llena de pequeños fragmentos en donde los veía a todos ellos.
Para mi sorpresa, al abrir los ojos… no había gritos, ni sombras, ni magia. Nada.
Solo mi habitación.
Y estaba… acurrucada en mi cama. Un momento, ¿estaba