95. ¿Qué está pasando aquí?
El rocío matinal aún engalanaba las hojas con un brillo espectral cuando un aullido lejano, cargado de una angustia primigenia, sacudió la quietud del jardín interior. Isolde permanecía petrificada junto a Alexander, con la frente apoyada en la suya.
— ¿Qué demonios está sucediendo aquí? — La voz de Raven, cortante como el filo de una daga, hendió la atmósfera cargada de tensión.
Con una brusquedad casi violenta, Alexander e Isolde se separaron, ella bajó la cabeza algo sonrojada, él lo fulminó