86. Evelyn tiene un cómplice
El aire en la celda era espeso, cargado de una tensión palpable que parecía oprimir el pecho. Damián, aún en los brazos de Isolde, luchaba por mantener la consciencia. Su cuerpo estaba marcado por el veneno que lo devoraba desde adentro. Sus venas, oscuras y dilatadas, parecían consumirlo a cada segundo, llevándolo más cerca de la muerte. Isolde no podía soportar la idea de perderlo.
— ¡No me moverán de aquí sin mi luna!
Damián, débil y con la respiración entrecortada, dejó escapar esas palab