113. Me llamaron "corrupto", "aberración".
El encuentro con Damián y la joven Luna no significaba una derrota para Alexander, sino una confirmación. Los hilos de su plan ancestral seguían tejiéndose, y el despertar del Alfa solo añadía más sabor a su victoria venidera.
— Inocentes — murmuró Alexander más para sí mismo que para que cualquiera pudiera escucharlo — Creen que me han detenido. Qué fútil. Solo han acelerado lo inevitable.
Su mente viajó a través de milenios, a los albores de su linaje.
Él había sido el segundo hijo. El he