Ladeó la cabeza. Niego, me niego rotundamente a aceptar que eso sea verdad.
—No seas tonta Leyla.
—Tú, solo mientes, mientes como has mentido siempre —la agarro violentamente de su ropa y la empujo contra la pared con toda la fuerza que mi rabia me proporciona.
Presiono su cuello con mi antebrazo, deseando silenciar esas palabras que amenazan con destruir mi mundo.
—Lo dices únicamente para que te deje el camino libre con Kiran, para que puedas quedarte con él sin remordimientos.
—Lo digo porqu