POV DE PRIETO
Me acerco a ella con pasos cautelosos, estudiando cada detalle de su presencia. Acaricio su rostro delicado, asustado y hermoso, sintiendo bajo mis dedos la suavidad de una piel que parece haber sido bendecida por algún Dios supremo.
La tensión en el ambiente entre nosotros es como un tercer ser invisible que observa nuestro encuentro con curiosidad malsana.
No se mueve, está quieta, completamente inmóvil como una escultura tallada por el más hábil de los artistas; ni siquiera res