8. Que comience la partida.
Julian lo miró con desdén, mientras abría el sobre con la punta de un dedo.
— ¿Una invitación?
— Es el evento benéfico del viernes. Necesito que asistas. Nuestros inversores y clientes potenciales estarán allí. Si ven tu apoyo, aún podemos salvar lo que queda de la empresa.
Julian abrió la tarjeta, leyó el texto y dejó escapar una risa seca, casi un bufido.
— Si están al borde de la quiebra no deberían gastar en fiestas. Pero me siento generoso, asistiré. Mándame otra invitación, hay alguien a