Capítulo 44
Nunca había sentido un hospital tan frío.
Estaba sentada frente a la habitación de Rodrigo con las manos entrelazadas sobre las piernas. No dejaba de mirar la puerta de cuidados especiales, esperando que alguien saliera para decirnos que todo iba a estar bien.
Sentía un nudo en la garganta. Todo había ocurrido demasiado rápido.
Daniel permanecía de pie a mi lado. Aunque intentaba mantenerse fuerte, podía ver la tensión en su rostro. Tenía la mandíbula apretada y no dejaba de caminar