Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 2
Me fui sin nada, cubriendome con una bata de seda mi desnudez debajo de aquella lencería, caminé aguantando los silbidos de los hombres en la calle.
Agarre un taxi y me ofrecí mi anillo de bodas para pagar la carrera y que me llevará con la única persona que esperaba aún me quedara, Lucía.
La había alejado de mi vida por consejo de Cassandra y de Paul, ella y yo éramos amigas desde niñas, pero la vida no había sido fácil para ella y ahora era scort.
Algo que según Paul y Cassandra era indigno y terrible para la sociedad.
Golpee su apartamento, ella abrió y estaba en un traje de conejita sexy
—¿Que te pasó?¿Que haces se aquí? —me dijo sorprendída de verme después de tantos meses.
La abracé, necesitaba llorar aunque intenté hacerme la fuerte, aunque quería no derrumbarme y llenarme de odio.
Me entró a su apartamento y me dio un té, le conté lo que me pasó, como las personas que más amaba en mi vida me habían traicionado y usado.
—Estoy en la calle —fue lo último que pude decir.
No hubo reproches, pensé que me diría que me daría la espalda como yo sé la di, pero al contrario me ofreció su casa y su compañía.
Me encerré en la habitación por días. Llorando sin saber que hacer. Quería justicia y creo que me la merecía.
El abogado de Paul llego con los papeles del divorcio
—El señor está preocupado por usted, y está dispuesto a darle una suma mensual de por vida.
Firme los papeles y mire al abogado a los ojos al entregárselos
—Digale que esa suma mensual la ahorre en una cuenta de banco. Porque voy a recuperar mi dinero y mis empresas.
El abogado soltó una pequeña risita y se fue del apartamento haciendome sentir estúpida por creer que podía recuperar lo que me pertenecía.
Queria buscar trabajo, pero nunca en mi vida había trabajado, mi madre me había educado para ser esposa, no había estudiado más de tres semestres en la universidad, así que fue muy díficil para mí.
Me daba vergüenza vivir de la caridad de Lucía, y ella lo sabía por eso me propuso
—Trabaja conmigo.
Me negué de inmediato, era algo mojigata y sabia exactamente cuál era le trabajo de mi amiga
—Yo no sirvo para ser scort, yo no puedo.
Ella soltó una risa burlona y negó con la cabeza
—Haca unos meses deje de trabajar como scort, ahora soy modelo Web.
No entendía lo que me decía, me explico que eran mujeres que se conectaban por una cámara webcam y hacían shows eróticos a hombres, muchos de dinero que les pagaban por cada minuto.
Me enseñó si cuenta de banco, las ganancias de este mes tenían varios ceros a la derecha.
—Lucia, ningun hombre va a querer ver a una gorda como yo en la cámara, desnudándose para ver sus rollitos —me reí de la idea, yo sabía que ya no era la misma de antes.
Lucía me tomo de las manos y me obligó a mirarla a los ojos
—Eres hermosa y sexy, solo tienes que recordarlo y sacarte de la cabeza la m****a que te metió Paul.
Yo sabía que Lucía me lo decía para levantarme el ánimo, pero en ofreció un trato.
—Intentalo está noche, si te va mal nunca te lo vuelvo a decir pero si te va bien, lo consideras ¿Trato? —coloco su dedo meñique y yo accedí más como una aventura.
Me compró un conjunto de lencería negro, una máscara de Gatúbela, me maquillo mis labios de rojo intenso.
Siete de la noche me conecte desde un perfil que ella creo, me quedé varios segundos allí sentada.
Cero visitas, me lo esperaba quien iba a querer ver una gorda con lencería.
—Te lo dije, nadie se va a interesar en una gorda como...
Poco a poco empezaron a aparecer los Views, corazones sin parar y lo que Lucía llamaba regalos, que era tokens que compraban los clientes para mandarnos dinero.
"Tocate" "Que curvas" "una Diosa XL"
Me paralice, no supe que hacer en ese momento mientras veía los mensajes calientes de varios hombres en línea.
Me desconecte de inmediato, las manos me temblaban, nunca en mi vida imagine que podía tener esa reacción de los hombres, Paul me repitió tantaa veces que le daba asco, que mi autoestima se fue al piso.
Lucia soltó una carcajada al ver mi cara de asombro
—Te lo dije, los hombres te desean, el único que no vio la bomba sexy que tenía al lado fue tu ex.
La verdad si me sorprendió, pensé que haría el ridículo, incluso que se burlarian de mi, al parecer las tallas XL tenían sus fans.
—No puedo con este trabajo, te agradezco por subirme el autoestima, pero no soy una bomba sexy.
Lucía me tomo de la mano y me miró con la sinceridad de una amiga que quiere tu bienestar.
—Es difícil reconocer que eres sensual y que puedes ser poderosa con esa cualidad —sonrio —Te voy a dejar sola, con la laptop y solo haz lo que te haga sentir más cómoda.
Me dio un beso en la mejilla y salió de la habitación, se que ella esperaba que yo abriera los ojos a una posibilidad que consideraba extinta.
Me quedé paralizada unos segundos en la silla, abrí la laptop solo por curiosidad y vi que mi bandeja estaba llena de mensajes de hombres pidiendo un servicio privado.
Según Lucía, este tipo de servicio era un chat facetime solo con esa persona que podía pagar grandes sumas de dinero.
Leí los mensajes por encima. Todos morbosos incluso grotescos pero hubo uno que llamo mi atención.
Usuario era Señor B, me pedía una sesión privada
"Gatita XL ¿Eres nueva? No te preocupes yo te puedo ayudar a liberarte?
Accedí a tener un chat privado con el, sin saber que esa decisión cambiaría para siempre mi vida.







