Ella apretó su mano y, tras pasarse las emociones con saliva, respondió:
—Tus debilidades son una adicción, papá —Maurice la miró apenas unos segundos—, y ya está afectando a tu familia, a toda ella, incluyéndome.
Él solo negó, pero ella continuó:
—Mucho pasó en esos días, en esas pocas semanas entre la noticia y mi matrimonio, pero también mucho ha pasado después de mi boda, y puedo decirte con total seguridad que estoy bien.
Se encontraron una vez más sus miradas.
—Muy bien. Ares y yo logramo