—Si acaso pensaba en algún momento darnos esos cuarenta y dos millones que faltaban, bueno… esta idiota mimada que está aquí ya nos hizo perder eso.
—¡Eres un imbécil! —espetó Mariam con firmeza—. De igual manera no les iban a dar nada. ¿Saben por qué? —acusó—. ¡Porque Ares Ravage piensa que Federico adulteró lo que sea que Melissa bebió y se la quería follar! —gritó.
—¡¿Qué?!
El grito fue casi inmediato en los dos padres.
—¡Yo no hice nada! —Federico se defendió, quejándose al ponerse de pie—.