Alessandro se había comportado como un verdadero príncipe con su esposa. Natalia, por su parte, se había enamorado de su pequeñín desde el primer instante en que lo tuvo en brazos. Por eso, no quiso que nadie más se encargara de cuidarlo; deseaba experimentar cada etapa de su bebé con sus propias manos. Aceptaba los consejos de Ofelia, claro, pero todo lo demás lo hacía ella misma, acompañada siempre de Alessandro, que no se apartaba de su lado.
La primera noche en el hospital él permaneció all