Cuando Marcello la rescató, Natalia no hizo más que suplicar que no la devolviera a la villa. Le rogó que la dejara marchar lejos, que la sacara de allí para siempre: no quería volver a ver a Alessandro, quería borrar todo aquello que la hería. Él se negó y la trajo de regreso. Al principio se arrepintió de haber pedido huir, porque al llegar se topó con Ofelia: la mujer que desde el primer día la había tratado con ternura. Ofelia corrió hacia ella y la abrazó como si la fuera a deshacer en lág