Venedikt
–“D” –gruñe un guardia de mirada dura, vestido con traje, mientras bajo la ventanilla de la furgoneta de catering.
Saco una cartera de nylon barata del bolsillo trasero del mono y la abro. Dentro hay un surtido de tarjetas falsas, fotos familiares y recibos, dando la apariencia de que soy un civil cualquiera. Esta no es mi primera operación encubierta.
Saco la identificación brillante de la cartera. La imprimí hace una semana para asegurarme de que tuviera un aspecto usado para cuando