KEILY
Escuchar a Marcello referirse a mí como su novia, aunque solo sea un papel que interpretaría, hace que todo mi pecho se ilumine desde lo más profundo. Nunca fui la chica que soñaba con su boda o con enamorarse, pero saber que me ve como la persona perfecta para estar a su lado en un momento tan crucial casi me hace llorar.
Sus besos son profundos y prolongados, tal como los dio la primera noche que pasamos juntos. La gravedad de nuestro nuevo pacto de devoción le da un significado distint