MARCELLO
Solo me llevó treinta segundos entre la multitud para ver a Franco. Verlo caminar tan tranquilamente entre el enorme grupo de invitados me provoca un profundo asco. ¿Por qué diablos puede pasearse libremente a disfrutar de una boda mientras mi hermano se pudre en la cárcel? Es culpa suya, y me aseguraré de que sus últimos momentos estén llenos de remordimiento y terror.
Estoy mucho más tranquilo de lo que esperaba en estas circunstancias, y espero que no sea solo un golpe de suerte ant