KEILY
Cuando el avión aterriza, algo se apodera de mí que me provoca una serie de dudas y miedos casi incapacitantes. No sé si es el estrés del vuelo que me alcanza o si es el hecho de que mi vida está a punto de cambiar de maneras que nunca imaginé.
Nunca me consideré el tipo de persona demasiado asustada para ser feliz, pero ahora que he conseguido lo que siempre quise, todo lo que hago es imaginar lo devastador que sería si las cosas no funcionaran.
Sin haber visto a mis chicos en semanas, l