El frío del mármol parecía filtrarse a través de las suelas de mis botas, mientras caminaba por los pasillos subterráneos de la Corte Suprema, un lugar que no figuraba en los planos oficiales del edificio, Me sentía pequeña, rodeada de hombres con trajes oscuros y rostros de piedra que me escoltaban como si fuera un cargamento peligroso, y no la mujer que había desenterrado la verdad sobre el oro nacional. El aire olía a incienso viejo y a papel encerado, un aroma que me recordaba a las bibliot