El Consejo se reunió en la sala del trono. Afuera, el reino ardía en rumores: unos pedían que Joseline se uniera a un Alfa para estabilizar el poder, otros murmuraban que estaba maldita por el eco del Forjador.
Joseline entró con paso firme. Las marcas doradas en su piel brillaban como brasas vivas.
—Hablen —ordenó.
Un consejero tembloroso se levantó.
—El reino necesita certeza. Si no eliges un Alfa, si no aseguras un heredero… los clanes se rebelarán.
Joseline avanzó hasta el centro, y el fueg