La terraza estaba en silencio. El cielo ennegrecido todavía mostraba brasas de la última batalla.
El líder Alfa estaba allí, de pie, observando las murallas. Joseline se acercó, y su sombra se reflejó junto a la de él.
—El Consejo nunca me aceptará del todo —susurró ella.
—El Consejo teme lo que no entiende —respondió el líder, sin mirarla—. Y tú eres algo que ninguno de nosotros comprende.
Joseline respiró hondo.
—¿Y tú? ¿Me comprendes?
El líder finalmente giró la cabeza. Sus ojos dorados tení