—Espero te guste este pequeño regalito, ¡maldita zorra! —dijo con una sonrisa burlona mientras caminaba hacia Adams, parándose a su lado.
Adams desenfundo su arma y apunto directamente a Amira. Perro Loco la seguía observando con atención. Pareciendo disfrutar del terror reflejado en su rostro… Cuando notó que Adams dudaba , se giró hacia él y gruño:
—¿Qué tanto esperas? Hazlo de una vez. ¡Mátala ya! —exclamó con impaciencia.
Adams lo observó y, con una mirada fría, movió su arma hacia él, apun