Ligia, al notar su demora, entro y, al ver lo que sucedía, parecía no sorprenderse, actuó con una calma escalofriante. Tomó una toalla y cubrió el cuerpo de la tercera chica. Luego ayudó a Amira a levantarse mientras gritaba hacia afuera:
—¡Chicas, entren! ¡Ayúdennos a sacarlas de aquí!
Dos de ellas entraron, quedando en shock al ver a sus amigas en ese estado. Ligia las tomo firmemente de los brazos y les dijo con determinación:
—Ayúdennos. Debemos sacarlas pronto de aquí, ¡sino morirán!
Ellas