Narrado por Mery
Sentí sus dedos presionando con fuerza mi cuello. Una rabia tan intensa me recorrió el cuerpo que, sin pensarlo, lo empujé con todas mis fuerzas, alejándolo de mí.
—¡MIRA, MALDITO ENFERMO! —grité con la voz temblando de dolor—. ¡SI LLEGAS A TOCARLE UN SOLO CABELLO A MI NANA O A MI MADRE, TE JURO QUE TE MATO!
Corrí como si el corazón me fuera a explotar. Me lancé hacia la camioneta donde estaban ellas. Al llegar, mis manos temblorosas intentaron quitar las bolsas de sus cabezas.