Narrado por Mery
Traté de zafarme con fuerza, empujándolo con desesperación. Estaba harta. Harta de su violencia, de sus amenazas, de su forma de controlarme. Lo miré con rabia, los ojos empapados en lágrimas.
—¡Suéltame, maldito animal! —grité con el alma herida mientras lo empujaba con todas mis fuerzas. Logré alejarlo unos pasos. Mis manos fueron directo a mis muñecas, adoloridas por su agarre. Acaricié la piel roja mientras suspiraba y alzaba la voz—. ¡ERES UN ENFERMO! ¿Qué crees que soy? ¿