—¿Por qué estás tan nerviosa? Cuando lo defendiste, te dejaste ver muy fuerte. Todos estos días en los que me has humillado te has dejado ver muy orgullosa de eso, ¿ahora qué tiemblas y lloras?—
Le preguntó, dejando su brazo a un lado después de lamer su sangre. Se levanta y la toma entre sus brazos. Ella no para de temblar, no entiende qué rayos le estaba aconteciendo, pero no era normal. Se sienta con ella entre sus piernas en un sofá, acomoda su cabeza y la mantiene abrazada, la mira y con u