Un sacrificio.
Vael y velkan en conjunto lloraban con Lass en sus brazos y, aunque trataban de curar su herida, no alcanzaban. lass gimió.
—va-el— él extiende su brazo y acomoda su cabeza. Su frente baja sangre y ella, con sus ojos adormecidos, acaricia sus mejillas mientras las gotas de lágrimas espesas de él caen en su cara.
—es-estas herido y-es-estás llorando— él sorbe su nariz y lloro con llantos
—no tenías que sacrificarte por mí te dije que vivieras por nuestro bebé—
—ha-has su-sufrido mucho mi amor,