Promesa rota.
Abro los ojos, estoy en la misma posición en la que Vael me dejó. Con dolor y poca fuerza logro moverme, necesito levantarme. Mi cuerpo está entumecido y me siento demasiado asquerosa. Me pongo de pie con esfuerzo, sobrenatural, y gimoteo por el dolor. Mientras me sostengo de la cama, doy pasos lentos con la espalda arqueada, no podía enderezar mi cuerpo adolorido. Camino al baño y me veo al espejo. La sangre está seca, había chorreado por mis piernas, tengo moretones en todas partes donde nadi