Ni conmigo, ni contigo.
—no puedo más— gimoteo llegando al precipicio y aleteando para no caerme quedando en el borde. Por alguna razón aquí no hay niebla y la luna se ve más de cerca. Eros llega en su forma animal resopla y sobre una gran roca afilas sus garras y brillan mostrándomelas, poco a poco vuelve a su forma humana y se ríe intensamente. Con dolor en mi mirada y sintiendo que todo estaba perdido le hable
—no des un paso más o me lanzo— él alza las cejas y escupe
—después de todo, al final terminaste siendo