EXTRA.
Los meses pasaron, el pequeño tenía seis meses de vida y Vael no lo dejaba tranquilo ni un momento. Amaba que su hijo era su copia exacta, solo que el pequeño tenía la mitad de su cabello blanco y la otra, rojo. El bebé era muy inteligente para su edad, pero tan tierno que todos lo querían cargar.
—¡buenos días, mi amor!— lass besa sus cachetes y él alza los brazos para que su mami lo cargué. Vael estrella su mano contra su trasero cuando ella le da la espalda y todos se quedan viendo.
—Vael