Hojas perdidas.
Vael volvió con los libros y todo lo que su padre le había pedido. Tomó asiento al lado de lass la cual ni siquiera de reojo lo miraba. Él, al ver a su padre, buscaba con una línea de confusión en su rostro, le preguntó.
—¿qué pasa?— con una ceja alzada.
—Pensé que era en este libro que estaba...— duda leyendo.
—¿Está quién?—pregunta vael inquieto.
Él suspira pesado y mira a su hijo, pues no quería adelantarse a nada después de todo, solo eran rumores y, aunque lass lo haya visto, no es una se