Capítulo 65
La noche se deslizaba densa sobre los cristales de los ventanales de la mansión Miles. El silencio en la sala era extraño, casi antinatural para los presentes. Solo el sonido del reloj marcando los segundos lograba vencer el peso de la incertidumbre que todos estaban sintiendo.
Leone irrumpió por la puerta principal con una energía desbordada, con su rostro desencajado por la frustración y el cansancio. Llevaba horas manejando por toda la ciudad, recorriendo cada calle, cada esquina