Capítulo 73
Dos días después del juicio, la calma finalmente había comenzado a instalarse en la vida de Irina plenamente. Por primera vez en mucho tiempo, la casa no estaba en silencio después de lo ocurrido, sino que estaba en paz. Gail ya había regresado del hospital y la energía que irradiaba era contagiosa hasta para el abuelo Auguste.
Aquella mañana de primavera, Irina lo observaba desde el marco de la puerta mientras él jugaba en la sala con sus bloques, ya que aún no podía hacer esfuerz