Capítulo 70
El sol apenas asomaba por las cortinas de la habitación, cuando Irina abrió los ojos acostumbrándose a la claridad. Por primera vez en mucho tiempo, no se despertó pensando en cosas malas. A su lado, Leone dormía profundamente, abrazado a ella como si temiera que volviera a desaparecer, pero ella ya había regresado, y no pensaba irse otra vez.
Luego de verlo por un largo rato se levantó con cuidado para no despertarlo y se puso una bata para bajar a la cocina. El aroma a café y tos