Capítulo 66
La penumbra reinaba en la habitación donde Irina llevaba horas encerrada. El aire era espeso, cargado de humedad y polvo, pero ella no tenía ni idea de cuánto llevaba en ese lugar. A través de la ranura de ventilación apenas entraba un hilo de luz que bañaba el suelo de baldosas frías. El silencio solo era roto por el goteo intermitente de una tubería lejana… y por su respiración agitada.
Irina estaba atada a una silla por mucho tiempo, sus muñecas ya estaban marcadas por la soga q