Capítulo 74
El sol de la mañana se filtraba entre las ramas del jardín Miles, iluminando con delicadeza cada rincón decorado con flores blancas y rojas, telas vaporosas y detalles en dorados. La mansión, normalmente silenciosa, ese día vibraba de emoción y alegría. No había gritos ni tensiones, solo risas suaves, pasos apurados y el murmullo de quienes ultimaban los últimos detalles que todo saliera perfecto.
Era el día de la gran boda. La boda que Leone he Irina habían esperado desde el momen