Un mes después
Un mes después, la rutina había cambiado de manera silenciosa, casi imperceptible. Pero cambió.
Serena no volvió a hacer acto de presencia. No llamadas, no mensajes, ni un simple comentario fuera de lugar. Nada. Como si se hubiera evaporado del mundo de Pietro. Y aunque él jamás mencionó su nombre —ni una sola vez—, los medios no tardaron en llenar ese silencio. Leí lo suficiente para entender por qué su rostro se endurecía cada vez que notaba algún hombre acercarse demasiado a m