El jardín estaba preparado como una promesa silenciosa.
No sabía qué esperaba exactamente con aquella cena. No era una cita romántica. No éramos novios, ni amantes, ni siquiera cómplices. Éramos dos desconocidos con una libreta de matrimonio que pesaba más que cualquier anillo. Pero aun así, quise hacer algo diferente. Algo que al menos rompiera el ritmo muerto de los días.
Planeé todo con Agnes desde la mañana, cuidando cada detalle como si se tratara de una visita importante. Me había convert