Capitulo 32
Minutos después, la vi recomponerse con una gracia que me partió el alma.

Retocó sus labios. Enderezó la espalda. Y volvió a ser la anfitriona perfecta.

Yo fui a buscar a mi madre, que acababa de llegar del aeropuerto y miraba alrededor como si el lugar le recordara algo que prefería olvidar.

—Madre —le dije al acercarme—. Ven. Quiero que conozcas a Valeria.

Ella me miró con ese rostro de porcelana, frío pero bello, y asintió.

La llevé hasta donde Valeria hablaba con una pareja de donantes. En c
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