Y aquí me encontraba, en mi habitación, viendo cómo todo un ejército de estilistas me peinaban y me maquillaban para la dichosa fiesta.
Zayd se encontraba tan enfocado en mí que ni siquiera se percató de que la situación era tensa en la habitación el día de ayer. Simplemente, me dijo esto y se dió la vuelta para irse.
—¿Qué le parecen estas joyas, señora Kany? —Un joyero mostró un collar y unos aretes en forma de pera —son de nuestra más reciente colección.
Podía distinguir la firma, era una de