Me tambaleé al escuchar lo que Zayd estaba diciendo. Si no hubiera sido porque él me sostuvo de los hombros, era muy probable que en estos momentos estaría en el suelo.
Ahora muchas cosas me hacían sentido, desde los lujos de esta mansión, la venganza con la familia Günsür, los invitados prestigiosos e incluso toda la joyería y los vestidos que él me había comprado.
—No, esto no puede ser posible —mi abuelo se aferró más a su bastón —. ¿Por qué no has dicho nada antes?
—Porque no lo consideré