Esta verdad me daba terror, no quería amar a este hombre que, solo con la suposición de que lo quería, tuvo aquella reacción.
—No, no, no —Rocío se acercó a mí y secó mis lágrimas —. No tienes por qué llorar, el amor es algo muy lindo y maravilloso. Así que si esas lágrimas no son de felicidad, pues te aconsejo que las seques y no sigas haciendo esto.
—Es cierto que ese sentimiento es insuperable, pero cuando es correspondido. Sin embargo, sabes bien que no es mi caso, que me he casado por salv