La confesión de Zayd me sorprendió, sabía bien que esto le había tomado mucho esfuerzo. Miré su rostro para ver si cambió de alguna manera, pero no era así, seguía siendo impasible.
—¿En serio no te soy indiferente? —pregunté con curiosidad —, porque por un momento pensé que sí era así.
—No me eres indiferente, si así fuera no me hubiera casado contigo. Ahora, por favor, espero que aceptes mis disculpas y ya no digas nada más.
Solamente asentí y el resto del viaje fue en total silencio. Luego d